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las lenguas hermanas

las lenguas hermanas

Las recientes declaraciones de Mariàngela Vilallonga, consejera de Cultura de Cataluña, sobre que “se habla demasiado castellano”, me hicieron recordar un comentario de Raffaelle Simone, un lingüista italiano, que decía “¡Ay de las lenguas sin familia!”. Simone pensaba que era bueno tener familia, también para las lenguas (aunque a veces puede haber algún conflicto). La nuestra es la familia de las románicas, con antecedente greco latino… Esta familiaridad de la península Ibérica fue debida a la colonización romana, que durante cuatrocientos años de romanización solo dejó fuera de su influencia a la lengua vasca. Como explica Rafael Lapesa, un lingüista español, no quería decir que hablaran todos lo mismo, sino que con prácticas comunicativas diferentes, de todas maneras, la gente se entendía entre sí.

La romanización de la lengua resistió las invasiones bárbaras y árabes, e incluso se expandió hacia América con la conquista del Nuevo Mundo. Pero ya no era la misma lengua, como en todas las familias hay un momento de diferenciación. Según Luis Fernando Lara (un lingüista mexicano) ese proceso comenzó con el florentino Dante que luego se volvió italiano y el castellano Alfonso El Sabio que luego vendría ser llamado español.

Las familias de lengua comparten el sistema de escritura.
El Dios Thot y el escriba Nebmertuf

Bueno, no sólo compartimos familia y etimología, también compartimos sistema de escritura, el sistema de escritura fonográfica, y el alfabeto latino, con las adaptaciones ortográficas necesarias a las particularidades del francés, el castellano, el catalán, el portugués, etc. Esta familiaridad ha hecho posible el desarrollo de un proyecto europeo que ha asumido el Departament d’Educació de Catalunya, proyecto que se llama EuRom5. 

El proyecto EuRom5 fue ideado por la lingüista francesa Claire Blanche-Benveniste a principios de los años noventa del siglo pasado con la colaboración de un equipo de académicos de cuatro universidades europeas. El EuRom5 incluía inicialmente cuatro lenguas, actualmente ha incorporado más lenguas románicas, entre ellas el catalán bajo la orientación de la lingüista catalana Eulàlia Vilaginés. Este proyecto se propone un camino hacia la comprensión mutua a partir del desarrollo de habilidades de comprensión escrita. 

La idea de Claire era volver a la romanización, no le gustaba que todos tuviéramos que escribir en inglés, y luchó tanto como pudo para restablecer la circulación de lenguas en Europa (cada una la suya, que siempre algo se podía comprender y aprender), circulación que existía en la época del Imperio Romano. 

            En Cataluña esta idea se concreta del siguiente modo: (https://projectes.xtec.cat/intercomprensio/)… uno de los objetivos del sistema educativo es que el alumnado debe tener una «actitud positiva de interés y de confianza ante el aprendizaje de lenguas extranjeras y para conocer otras lenguas y culturas»… “para que (los alumnos) sean capaces de interactuar en un mundo globalizado complejo, una de las vías para conseguir este objetivo es la inter-comprensión. Entendida como una estrategia para la transferibilidad simultánea de lenguas, se propone, como objetivo prioritario, la adquisición de las habilidades de comprensión lectora en lenguas de una misma familia, en este caso las lenguas románicas…”.

Influencia de la lengua portuguesa por contactos comerciales.
Mapa de las rutas comerciales portuguesas que ampliaron la influencia de su lengua

            La consellera de cultura Vilallonga considera que esta circunstancia aumenta el uso del castellano (en la televisión y en el Parlament, según sus declaraciones). Desde su perspectiva, más que reconocer las semejanzas entre las lenguas parece mejor enfatizar las diferencias. Ese énfasis podría llevar a lo que Luis Fernando Lara (ya mencionado) reflexiona: “En el momento en que realmente funcionara un poder sobre el lenguaje estaríamos entrando al mundo de Orwell” (el mundo de 1984). 

Todo ello forma parte de lo que Michael Billig denominó el “nacionalismo banal”: llevar al terreno nacional la crisis del Covid-19 que es una crisis humana, que nos afecta a todos en tanto cuerpos y en tanto seres sociales. Estas reflexiones son porque creo que no es el mejor momento para marcar diferencias lingüísticas…

Ana Teberosky

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