Don Pablo Rigual

Don Pablo Rigual

Homenaje a Don Pablo Rigual, profesor del Colegio San Jorge de la  calle Estadella. Buen Pastor, Barcelona.

     Don Pablo fue profesor del Colegio San Jorge y una institución en el popular barrio del Buen Pastor. Dedicó su vida al barrio, en el barrio vivió, ejerció, fue una autoridad querida por todos y compartió su vida con sus habitantes.

     Era granadino, de padre catalán, huérfano de padre, su madre se casó en segundas nupcias. Tenía muchas hermanas de las que hablaba siempre con cariño y quizás algún hermano. De niño estuvo interno en un colegio donde tuvo un accidente y por falta de cuidados perdió una pierna.

     Emigró a Barcelona por despecho, probablemente buscando sus orígenes paternos. Quiso prescindir económicamente de su familia y abandonó la carrera de Derecho, muy avanzada, y buscó trabajo en la tierra de su padre. Cuando llegó a la academia San Jorge, en el buen Pastor se encontró un barrio degradado, con altos índices de inmigración, horarios interminables, sueldos de miseria, pobreza, mujeres luchando por sacar adelante familias numerosísimas, mucho alcoholismo, barrios de chabolas junto con viviendas nuevas de “La Telefónica”, las fábricas junto al rio Besos y buena gente, muy buena gente, la mejor. Don Pablo Rigual, con su exquisita sensibilidad vio con pena como vivía su gente, los andaluces y decidió vivir entre ellos. Para él eran “su gente” y el Buen Pastor “el barrio” Fueron muchos los grandes personajes que ayudaron a que el barrio del Buen Pastor se convirtiera en un lugar mejor y más habitable …Mosén Botella, Candel,… Pablo Rigual fue uno de ellos.

      Aportaciones:

  • Era una de las personas más cultas que he conocido en mi vida. Sabía de cualquier tema, literatura, leyes, latín, historia, geografía, ciencias naturales…
  • Otro de sus méritos era la naturalidad con la que exponía sus conocimientos. Para Don Pablo ser un erudito era tan normal como salir a comprar el pan y saludar a todo el barrio.
  • Aprendí de él como conseguía integrar a todos sus alumnos en la vida de la escuela y del barrio. Don Pablo conectaba como nadie la escuela con el entorno. Sus alumnos sabíamos de sus opiniones, de sus consejos y de las anécdotas de su vida con la misma naturalidad que nos explicaba cuál era el mejor jamón de España para señalarlo en el mapa, o como era un molino de aceite, o como se perdió el ejercito de Napoleón por los cerros de Úbeda.
  • Se integró en la vida del barrio con la misma facilidad que nos integraba a nosotros en su vida. Aportó al barrio sus conocimientos. Era habitual ver como las gentes del Buen Pastor acudían a él para consultarle y él contestaba con naturalidad y educación. Era todo un ejemplo.
  • Conocía a todos y cada uno de sus alumnos, su vida, sus obras, su familia. y hasta las colecciones de cromos que hacían. Era habitual verlo cenando en casa de algunos de sus alumnos. Apreciaba con la misma educación una cena en una casa humilde que la invitación a un “buen jamón” o “unas gambitas”. Siempre exquisito, sincero, ocurrente como buen andaluz.
  • Cuando explicaba lengua era capaz de componer una poesía, tenía una facilidad para la literatura asombrosa. Sus explicaciones de geografía y de historia eran increibles.

     Una vez mi padre se olvidó de recogerme para llevarme de vuelta a casa. Me vi sola en la Calle Estadella del Buen Pastor, en una época sin teléfonos; tras los primeros miedos, me acordé de don Pablo. Me acerqué al Bar del Cristóbal y sólo hube de decir que era alumna de Don Pablo Rigual que alguien me acompañó a la casa de comidas donde “Don Pablo comía los jueves.

     Cuando llegué a la casa de comidas me impresionó ver un comedor de obreros, todos comiendo en mesas largas con manteles de cuadros, casi todos los hombres hablaban muy alto, casi a gritos. Allí estaba él, con su bastón, en el centro de todo, con su naturalidad y su desparpajo, hablando con unos y con otros, rodeado de personas que le miraban con admiración, que le preguntaban, que le respetaban y le tenían aprecio.

     En cuánto me vió, asumió rápidamente la situación y me sentó cerca de él: “Hay que dar de comer a la criatura” A continuación ordenó “que su madre no se preocupe” y todo el comedor se movilizó. Desde una casa cercana donde había teléfono se avisó a mi madre “que no se preocupe, que la niña está con Don Pablo, que la niña está bien” Don Pablo me habló en voz baja, con cariño y me acuerdo de cómo me explicó quienes eran esos señores que comían allí, dónde trabajaban, qué comían y hasta me explicó por qué hablaban tan alto. Nunca nadie me ha explicado con tanto corazón cómo es la gente humilde, cómo siente y que hay gente buena y mala en el mundo, con corazón y sin corazón, en cualquier lugar.

Para mí, de niña, Don Pablo formaba parte de mi mundo. Era uno más de mi familia y al mismo tiempo era Don Pablo.

     Me hice mayor, una vez me vino a visitar a Sevilla, a mi casa, de recién casada y no le invité a entrar. Yo hice lo que debía y él no me lo perdonó nunca. También allí me dió una lección. Pero yo le seguí queriendo. Pasara lo que pasara. Aunque no me perdonara. Era parte de mi infancia y de mi vida.

Pili Biarge

 Pili Biarge

5 Comments
  • Josep Mª
    Posted at 19:17h, 28 marzo

    Lamento decir que el único recuerdo que tengo de D. Pablo )así le llamábamos) son los golpes con su muleta en la punta de los dedos de nuestras manitas como castigo. Nunca lo entendí.

  • Gemma
    Posted at 23:14h, 06 julio

    Tambien fué profesor mío, y antes de mis dos hermanos lo recuerdo con cariňo pero hoy le preguntaría porqué nos daba
    con la regla en las manos no era necesarío, supongo que fué la época. Soy de la generación del 68

    • Pili Biarge Garcés
      Posted at 19:53h, 20 diciembre

      Yo también me acuerdo de las correcciones con la regla, Gemma. Te agradezco tu aportación porque tampoco debemos olvidar esos detalles.

      Pili Biarge

  • Anónimo
    Posted at 20:28h, 10 abril

    Pili Biarge, de verdad crees que hiciste bien en no invitar a D. Pablo a entrar en tu casa,……………………….., de todas maneras, ya no tiene vuelta atrás, quedará así en tu memoria. PERO PARA MI FUE UNO DE ESOS PROFESORES, QUE LO ERAN POR DEVOCIÓN A LA ENSEÑANZA, Y ADEMÁS UNA GRAN PERSONA, COMO TAMIBIÉN LO ERA D. GUMERSINDO PELLITERO SANTOS, ERAN MIS PROFESORES Y AMIGOS, ESPERO QUE CADA UNO ESTE CON SU VIRGEN, LA DE GRANADA Y LA DEL CAMINO. SIEMPRE ESTARÁN EN MI MENTE Y EN MI CORAZÓN.
    Jose A Gutierrez «Jurado»
    06/06/11

  • Anónimo
    Posted at 20:25h, 10 abril

    Siempre he dicho que en mi vida he tenido tres maestros, Don Pablo, el Sr. Pellitero y la calle. Todavía recuerdo de memoria las ciudades de Francia que me hizo tragar el Pelli.
    05/06/11

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