Ventajas del aumento de horas lectivas

Written By: Pili Biarge - Ene• 01•13

     Por qué creo que en España todos los colegios deberían impartir seis horas lectivas.

     El tiempo lectivo siempre es formal, es decir, tiene un carácter intencional, planificado y regulado, por lo tanto, tiene unas características y unas ventajas que no pueden ser cubiertas por las familias, profesores particulares, academias,…

Cuando un alumno asiste al colegio en horas lectivas tiene las siguientes ventajas:

  • Está recibiendo enseñanza en una institución.
  • Recibe la enseñanza de una o unas personas seleccionadas para impartirla.
  • Se concreta qué enseñanza se va a recibir en ese tiempo, con qué objetivos, cómo la va a recibir, quien va a recibir esa enseñanza, quien la va a impartir, cuando, dónde, cómo se  van a evaluar los resultados,…
  • Los recursos que se reciben de las autoridades son diferentes.
  • La aportación económica de la familia es diferente

     En el caso de que la sexta hora lectiva fuera curricular e impartida obligatoriamente en todos los colegios de Cataluña o de la totalidad de España, los beneficios no los recibirían exclusivamente los alumnos de las escuelas públicas, sino toda la población. También hay que decir que necesitaría de fuertes recursos públicos.

     En mi opinión, una sexta hora integrada en el currículum escolar permite una formación más acorde con las necesidades educativas de nuestros tiempos.

      Creo que en toda España y en muchos otros países son más adecuadas seis horas lectivas que cinco porque nuestras condiciones sociales son diferentes a las de otros países más avanzados socioculturalmente.

     A mi entender, los motivos son los siguientes:

  • Nuestras familias no suelen disponer de horarios de trabajo compatibles con los de sus hijos.
  • Nuestras familias, por término medio,  no disponen de una formación adecuada para ayudar a sus hijos con los trabajos escolares.
  • El esfuerzo dedicado a completar la formación de los hijos en casa suele recaer en mayor medida en las madres con lo que se desequilibra todavía más las condiciones sociales y afecta a las condiciones laborables de la mujer.

     Creo que son más adecuadas seis horas lectivas que cinco porque nuestras condiciones sociales son diferentes. Creo que con la información que dispongo como ciudadana, no debo opinar si nuestra sociedad puede permitirse la financiación de seis horas lectivas.  Se necesita de una mayor transparencia democrática para poder conocer los datos y opinar.

    No considero correcto que nuestras autoridades camuflen la realidad de las necesidades de la educación porque no interese el debate económico.  Los ciudadanos tenemos la madurez necesaria para conocer la realidad sin engaños. Si se cree que los alumnos han de completar su formación en casa y el estado no puede financiarlo, hay que decirlo. No se puede engañar a la población haciendo sentirse culpables a los padres, cargando todavía de más responsabilidades a las madres y abuelos y acusando a los maestros para justificar la falta de medios o de financiación pública. El día en que nuestro país pase a discutir la conveniencia de estos datos, seremos un país más avanzado socialmente.

      La diferencia entre que una hora sea lectiva o no se traduce en el esfuerzo que han de dedicar las familias para formar a sus hijos. Este esfuerzo no es necesario que sea económico. Puede convertirse en tiempo dedicado a los hijos, de orden, de establecimiento de horarios. Es necesario entender que los niños han de estar siempre supervisados por un adulto. La mayoría de las familias no tienen horarios compatibles con el horario escoalr que les permitan ayudar a sus hijos. Los abuelos son un recurso valiosísimo pero no siempre tienen la formación suficiente para ayudar a los nietos en las materias que se imparten hoy en día. Por otra parte, esa solución exige a los abuelos y a los nietos largas jornadas tanto de dedicación como de desplazamiento.

  La medida de lo público no es una medida “ideal” sino económica. Por ejemplo, todos sabemos que las gafas, los audífonos o los aparatos ortopédicos son necesarios pero la Seguridad Social no financia su coste. Nadie pone en duda que curar un diente no es lo mismo que extraerlo pero la Seguridad Social sólo proporciona al usuario el servicio de extracción. El hecho de que la Seguridad Social no pague un “empaste” no significa que un “empaste” no sea necesario y que “quitar un diente” no sea un perjuicio para la salud. Simplemente, el estado no financia esos servicios.

     Cuando la Generalitat de Catalunya o el Departamento de Educación u otra administración no proporcionan al usuario de la educación la sexta hora lectiva, el transporte escolar, los libros, las horas de refuerzo, aulas especiales, ordenadores para profesores, colonias o salidas educativas, más horas de deporte o de idiomas no es porque no sea bueno o correcto hacerlo sino porque no lo financia. Si no hubiera problemas de financiación se pasaría a discutir la bondad o rentabilidad de estos servicios.

Pili Biarge

 Pili Biarge

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