La escuela del pueblo de Aguas durante la guerra civil española. Efemérides: 1 de abril de 1939.

Written By: Pili Biarge - Ene• 01•13

El maestro ha muerto. Un hombre del pueblo hace de maestro.

 

El bien que proporciona un maestro es siempre superior a sus limitaciones.

     Mi padre, Isidro Biarge Franco, tenía apenas seis años cuando estalló la guerra de España. El y su hermano Hemenegildo, de 9 años, se encontraban de vacaciones sin madre ni padre en casa de unos parientes en el pueblo de Aguas de la provincia de Huesca. Desde aquí el eterno agradecimiento para la familia que los cuidó sin saber lo que les depararía el futuro y para todo el pueblo de Aguas.

      Era el pueblo de Aguas, en la Sierra de Guara, provincia de  Huesca. Estalló la guerra. El pueblo entero se puso en armas, los hombres se fueron a la guerra. El comité anarquista se hizo con el gobierno del pueblo. Desde aquí el agradecimiento para nuestro primo José «el Royo», el jefe del comité de la CNT-FAI que ayudó a mi padre y a mi tío. José era hijo de nuestro tío, un cacique del pueblo.

     El primer ejército que pasó por el pueblo incendió la parroquia y el pueblo se declaró ateo. El maestro y el cura, ayudados por buenas personas, se escondieron. El segundo ejército que pasó por el pueblo mandó llamar al maestro y al mosén de la parroquia. El mosén, avisado por buenas personas, se escondió y no acudió a la cita. El maestro, también avisado, quiso ser ejemplar en su conducta ante sus paisanos, se presentó temeroso y con toda la dignidad que pudo. Se le fusiló de inmediato, sin juicio. Motivo: ser representante de la autoridad. La escuela fue incendiada.

     Pasó un tiempo y las buenas gentes de Aguas intentaron seguir con su vida. El país estaba en guerra. En el pueblo sólo quedaban las mujeres, las niñas, los niños, ancianos y soldados. El frente estaba muy cerca.  Los animales y los alimentos escaseaban. Las mujeres tenían doble trabajo: el de siempre y el de ir a trabajar al campo porque los hombres no estaban. Ni siquiera contaban con la ayuda de los animales de tiro así que ellas habían de labrar con sus fuerzas y sin ayuda. Los chicos del pueblo, sin escuela, con las madres todo el día trabajando y los padres ausentes en la guerra empezaron a crear problemas. No tenían rutina, no obedecían, mostraban conductas malas e irrespetuosas, se reunían en bandas y seguían los malos ejemplos de la guerra atacándose unos a otros y declarando crueles guerras contra otros niños de pueblos cercanos. No obedecían a nadie.

     Un día, unas mujeres se indignaron y se dirigieron en grupo al cuartel de los milicianos. Llegaron allí gritando y gesticulando y el soldado que estaba de guardia les tuvo miedo y entró en el cuartel a pedir ayuda.

– M – Mi comandante, las mujeres….

– ¿Qué les pasa a las mujeres?

– Que se han sublevado mi comandante.

      Salieron todos los mandos primero con autoridad, gritando luego, amenazando…. Pero las mujeres del pueblo estaban tan indignadas que no había manera de calmarlas.

 – Así no podemos trabajar, estos chicos están descontrolados, han formado bandas. Así no podemos vivir.

      Cuando los mandos militares vieron que no cedían, empezaron a escuchar. Sabían que la juventud estaba descontrolada y creando continuos problemas. Entonces fueron conscientes de que necesitaban una escuela.

     La escuela estaba quemada, destruida, los libros quemados y con hojas arrancadas, los pupitres destrozados…. Peor… no había maestro.

Decidieron encontrar una maestra o un maestro para la escuela y se encargaron de «correr la voz» entre los pueblos vecinos pero las maestras habían desaparecido y los maestros estaban casi todos muertos y los que no estaban muertos estaban en filas. Así pués, a falta de maestros buscaron alguien del pueblo que tuviera un poco de cultura para enseñar a los más jóvenes. Las mujeres del pueblo, que habían sido las más sabias, no tenían conocimientos para enseñar. La prima Nuria, con catorce años hubiera podido hacer de maestra, pero su madre se negó a causa de la violencia que reinaba. En todo el pueblo y alrededores cualquiera de los que sabían leer, escribir y las cuatro reglas o estaban muertos o no estaban disponibles o estaban en filas.

La única persona que encontraron era un pobre hombre que no tenía muchos conocimientos pero tenía una gran ventaja: era cojo. Así que era la única persona disponible para poder hacer de maestro sin que le llevaran a la guerra.  A él le encomendaron la infancia y la juventud del pueblo. Hablaron mucho con él, la comisión de mujeres ylos mandos militares. No ha quedado bien en mi memoria el nombre de ese maestro, a pesar de que escuché la historia con atención en innumerables ocasiones.  Pero recuerdo que mi padre me contaba como mi tío y él escuchaban debajo de una ventana hablar al comandante, a los miembros del comité con el futuro maestro. A mi padre, como niño, le impresionó que durante unos días el tema más importante para todo el pueblo fuera la escuela y la educación. Siempre le quedó grabado en la memoria. El nuevo maestro, ¿Juaquín? se sentía cohibido, superado, era un hombre con escasa educación.Llos consejos que le daban eran del tipo: «¿Pedazo animaaal, a partir de ahora palabrotas NO, ¡¿te enteras?! ¿Qué son niños! ¡¡¡¡Y no se te ocurra escupir!. Siento un poco de vergüenza de incluir estos «consejos» en la España de nuestros días, pero creo que he de contar la historia como la escuché veces y veces.

E nuevo «maestro» asumió su responsabilidad con humildad y honor. Sabía leer, escribir, sumar, restar, multiplicar y dividir por una cifra. No había ido el suficiente tiempo a la escuela para aprender a dividir por dos cifras. Hubo de encargar a mi tío Hermenegildo, de 9 años el deber de enseñar lo que él no sabía a sus compañeros. Pero cumplió con su deber y se ocupó de la infancia y juventud del pueblo de Aguas mientras duró la guerra.  Se superó en la adversidad  y, con su ayuda,  la cultura fue transmitida a la juventud y ayudó al pueblo.

Contribuciones a la humanidad de este maestro anónimo:
  • Asumió su obligación con responsabilidad y honor.
  • Se esforzó en dar el mejor ejemplo que pudo a los niños mejorando su vocabulario y sus formas.
  • Reunió a los niños y jóvenes, limpiaron la escuela, arreglaron los pupitres y trataron de conseguir y reparar los libros de la pequeña biblioteca del antiguo maestro fusilado.
  • Las niñas y niños del pueblo volvieron a tener una rutina a pesar de la guerra que les permitió aprender.
  • Dio ejemplo aceptando sus limitaciones.
  • Organizó un sistema en que sus alumnos se ayudaban unos a otros y así todos podían aprender incluso más de lo que sabía su maestro
  • Venancio enseñó a leer, a escribir, a sumar, a restar, a multiplicar y a dividir por una cifra. No sabía dividir por dos cifras, organizó la escuela para que mi tío Hermenegildo que tenía 9 años y había asistido al colegio San Viator de Huesca enseñara a dividir por dos o más cifras a los que llegaban a ese nivel.
  • Obligó a asistir a la escuela a los más rebeldes no permitiendo que quedaran niños en las calles del pueblo.
  • Mi padre se hizo un gran lector gracias a los libros rescatados de la biblioteca. Leyó a Alejandro Dumas, Julio Verne… Cuando acabó la guerra sus padres le encontraron junto a su hermano esperándoles subidos a una higuera del camino leyendo a Emilio Salgari.
  • Transmitió la cultura a los más jóvenes.

     Mi padre llegó a ser un próspero hombre de negocios y fundó un colegio. Mi tío Hermen fue un respetado y conocido médico pediatra en la ciudad de Huesca.

     Al acabar la guerra…

José «El Royo» escapó a tiempo con su amor, una chica del pueblo, miliciana como él. Intentó llevarse a mi padre «para salvarlo» de las tropas franquistas, pero mi padre estaba convencido que, pasara lo que pasara el abuelo (su padre) vendría por él «Papá vendrá por mi, seguro»

El mosén, que había podido conservar la vida gracias a las buenas gentes, fue apartado del pueblo por sospechoso de colaborar con el enemigo.

     El maestro hubo de huir del pueblo por haber colaborado con el enemigo. No se supo más de él.

     Así me contó esta historia mi padre Isidro y ruego a quien pueda dar algún dato sobre este maestro que me lo haga saber.

 Pili Biarge

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16 Comments

  1. pilibiarge dice:

    Sari Ara Palau Roig comentó en facebook:
    Qué historia más bonita!

  2. pilibiarge dice:

    Juan Carlos Saulo Delgado comentó en facebook:
    Es importante que los pueblos mantengan viva la memoria, para no volver a cometer errores del pasado. Gracias por todo lo que compartes, feliz semana Pili…kissessss

  3. pilibiarge dice:

    Silvia Garrido comentó en facebook:
    Que historia tan bonita Pili!!

  4. pilibiarge dice:

    Abel Carballiño comentó en el grupo «Educación 2.0″: Me hace pensar en el libro ( y la película » La lengua de las mariposas » ) de Manuel Rivas . La guerra nunca termina.

  5. Mada dice:

    Una historia preciosa Pili. GRacias por compartirla. Me encanta leer tu blog.

    Mada

  6. ignacio muro dice:

    Hola Pili, hoy mi padre cumplió 78 años, recordó haber estado en Huesca con Hermenegildo Biarge Franco con el que según parece estaban emparentados pero no lo recuerda, me gustaría comentar más contigo, muchas gracias

  7. pilibiarge dice:

    Me siento agradecida por todos los comentarios y orgullosa de que se recuerde a mi familia en Huesca y su provincia.

  8. Mada dice:

    Precioso Pili. Tal día como hoy 1 de abril de 2012 fallecía mi madre que tb era maestra. Ya ves para mí tb es una fecha emotiva.

  9. sussna ballesteros paulin. dice:

    Estupendo artículo, me fascino.

  10. La escuela del pueblo de Aguas durante la guerr... dice:

    […] El maestro ha muerto. Un hombre del pueblo hace de maestro. El bien que proporciona un maestro es siempre superior a sus limitaciones. Mi padre, Isidro Biarge Franco, tenía apenas seis años cuando estalló la guerra de España.  […]

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